Hoy no puede ser un mal día. Hoy se acaba el año. Se cierra esta etapa, algo más durilla de lo habitual.
Puede que suene supersticioso. Cierto. Mañana la vida no tiene porqué ir mejor. Pero esta vez elijo la superstición. Elijo dejar atrás las desapariciones, las dependencias, las amarguras... Vengan los problemas que vengan, por lo menos serán hijos del 2010. Tuve un mal 1 de Enero del 2009 (despedida, con gripe, abandonada...), y no supe levantar cabeza. Este 1 de Enero estaré con mi gente, y parece que en bastante buen estado de salud. Así que brindo por ello.
jueves, 31 de diciembre de 2009
sábado, 26 de diciembre de 2009
Una nueva Navidad
Por fin llegó. El año se hace interminable, es difícil controlar la emoción, pero acaba llegando la maravillosa época navideña.
Cada día me pregunto cómo podemos vivir sin que sea navidad. Sin unirnos en cercanía con la familia. Sin compartir espacio vital con veinte personas más, que hace un año que no ves (evidentemente no porque no te interesen). Sin comer y beber a todas horas. Y sobretodo sin pasar el día sonriendo, emocionados por los efluvios de amor en los que nos vemos envueltos.
Cada día me pregunto cómo podemos vivir sin que sea navidad. Sin unirnos en cercanía con la familia. Sin compartir espacio vital con veinte personas más, que hace un año que no ves (evidentemente no porque no te interesen). Sin comer y beber a todas horas. Y sobretodo sin pasar el día sonriendo, emocionados por los efluvios de amor en los que nos vemos envueltos.
domingo, 20 de diciembre de 2009
sábado, 19 de diciembre de 2009
viernes, 18 de diciembre de 2009
Que no, que no sé, que no puedo, que no quiero...
¿Y qué si me echas? Llevas todo el año igual, además, no sería la primera vez. ¿Cobrar menos? Claro! A partir de mañana empiezo a comer menos. Igualmente muy agradecida por el aviso. No no te preocupes, en invierno llevo pantalones anchos, así que no tendré dificultad en bajármelos. Ya sabes, estamos en crisis, y el bien de la empresa ante todo. Que no...
¿Qué quieres? ¿Por qué lloriqueas? ¿Por qué me sigues, si después te asustas? Sí, vale, en un rato juego. Parece que ahora vives aquí, y creo que fue un error el traslado. ¿No estabas mejor antes? Creo que yo sí... Me había acostumbrado a estar sola. Y ahora me miras, me persigues, me exiges (sobretodo me exiges), y no sé ubicarte en mi vida. Creo que me equivoqué al pensar que podría responsabilizarme de ti. Que no sé...
Hace un año y aún veo sombras por los bares. Aquí nos tomamos tal, aquí hablamos de cual... Y ya no pinto nada allí si no está. Y sé que no está. Y no sé dónde está. Y me da igual. No es su presencia la que necesito. Es que se vaya también este hueco. Que no esté siempre conmigo, recordándome una ausencia, que nadie llena. Y os echo de mi vida por incapaces. Incapaces de rellenar ese hueco. Si no podéis, ahí está la puerta. Ya no me aportáis nada. Mi hueco y yo no os queremos cerca. Sí, quiero recuperar la normalidad. Que no puedo...
¡Vaya! ¡Qué buena cara! ¿Pero aún estás por aquí? ¿No te ibas y me dejabas sola? Sí, sin casa pero con vida social que tú no querías. ¡Vaya cambio! ¿Dónde está la cara de amargura? Parece una sonrisa. Ah! Qué te quedas. Pero ahora la triste soy yo. ¿Me tenías que pasar esa pena? Bonito regalo. ¿Estás segura que no te apetece irte? ¿Segura que nos conviene seguir como hasta ahora? Que no quiero...
¿Qué quieres? ¿Por qué lloriqueas? ¿Por qué me sigues, si después te asustas? Sí, vale, en un rato juego. Parece que ahora vives aquí, y creo que fue un error el traslado. ¿No estabas mejor antes? Creo que yo sí... Me había acostumbrado a estar sola. Y ahora me miras, me persigues, me exiges (sobretodo me exiges), y no sé ubicarte en mi vida. Creo que me equivoqué al pensar que podría responsabilizarme de ti. Que no sé...
Hace un año y aún veo sombras por los bares. Aquí nos tomamos tal, aquí hablamos de cual... Y ya no pinto nada allí si no está. Y sé que no está. Y no sé dónde está. Y me da igual. No es su presencia la que necesito. Es que se vaya también este hueco. Que no esté siempre conmigo, recordándome una ausencia, que nadie llena. Y os echo de mi vida por incapaces. Incapaces de rellenar ese hueco. Si no podéis, ahí está la puerta. Ya no me aportáis nada. Mi hueco y yo no os queremos cerca. Sí, quiero recuperar la normalidad. Que no puedo...
¡Vaya! ¡Qué buena cara! ¿Pero aún estás por aquí? ¿No te ibas y me dejabas sola? Sí, sin casa pero con vida social que tú no querías. ¡Vaya cambio! ¿Dónde está la cara de amargura? Parece una sonrisa. Ah! Qué te quedas. Pero ahora la triste soy yo. ¿Me tenías que pasar esa pena? Bonito regalo. ¿Estás segura que no te apetece irte? ¿Segura que nos conviene seguir como hasta ahora? Que no quiero...
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