miércoles, 12 de mayo de 2010
La flaqueza del bolchevique
"Hubo un tiempo en que me preocupaba oscilar de la desesperación a la ligereza con tanta facilidad como quien cambia de corbata, pero desde que comprendí que ser ciclotímico es una vacuna contra otras formas más fatigosas y antipáticas de trastorno mental, acepto con gusto las variedades de mi ánimo."
domingo, 9 de mayo de 2010
Jugando a las casitas
Cruzarse en un bar. Intercambiar teléfonos. Bajar el ritmo. Siempre juntos. Cada noche en una casa. Sin conocerse. Sin hacer más preguntas que la típica ¿qué tal el día? Sin pedirse explicaciones, dando sólo las justas. Sms y llamadas absurdas. ¿Qué tal el día? Saber que hay pasados, pero no querer saberlos. Pasados que se mezclan con el presente, pero sólo en horas libres. Y horas libres no hay muchas, porque el ritmo ha bajado, porque se quedan en casa. Los dan por desaparecidos. Y puede que sea cierto. Que ya no existan más allá que en ese juego. El juego de las casitas.
Hay tantas maneras de no reconocerse…
Hay tantas maneras de no reconocerse…
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