Carreras. Acampadas. Cánticos. Caceroladas. Indignación. Talleres. Seriedad. Cachondeo. Gorroneo. Conciencia. Ideales. Lucha. Derrota. Insistencia. Conjunto. Comunidad. Débiles. Fuertes. Violencia. Pacíficos. Útil. Inútil. Capaz. Incapaz.
Y yo lo sigo desde el sofá. Y sólo si no dan nada mejor en tv. Y no sé qué pensar. Ni lo que pienso.
24 horas después me planteo acercarme. Pero sólo es un planteamiento.
"─ Va a llegar el momento en el que tengas la oportunidad de hacer lo correcto.
─ ¡Me encantan esos momentos! ¡Los saludo con la mano mientras pasan por delante!" (Piratas del Caribe - El Cofre del Hombre Muerto)
domingo, 29 de mayo de 2011
Pausa
¿Cuánto tiempo se puede vivir en pausa?
Los primeros meses falta el aire. La sensación de que todo gira menos tú, hace que la mente vaya a más revoluciones de las soportables. En mi caso, la solución fue dormir. Cuando ya nada me entretenía, dormir. Pasan las semanas. Todo sigue igual, pero los pulmones se acompasan al ritmo de vida. La mente frena. En seco. Ya no te importa nada. Porque nada es importante. Hagas lo que hagas, pienses lo que pienses, intentes lo que intentes, mañana será otro día igual. No importa quién haga camping, o cuántos palos se lleve por ello. Nada cambia. Nada sirve. Como siempre, nos (los) señalan y se ríen. Y mañana es igual que ayer o que hoy. Y te acostumbras. Y hasta te gusta. Sólo te acelera el pulso pensar que un día se acabará. No puedes mantenerte en pausa para siempre. Y si la invernación se alarga, sabes que volverás a la cueva de dónde una vez escapaste. Pero hasta eso, estando en pausa, deja de ser importante.
"Les daré un pronóstico para el invierno: será frío, oscuro y durará... el resto de sus vidas." (Atrapado en el tiempo)
Los primeros meses falta el aire. La sensación de que todo gira menos tú, hace que la mente vaya a más revoluciones de las soportables. En mi caso, la solución fue dormir. Cuando ya nada me entretenía, dormir. Pasan las semanas. Todo sigue igual, pero los pulmones se acompasan al ritmo de vida. La mente frena. En seco. Ya no te importa nada. Porque nada es importante. Hagas lo que hagas, pienses lo que pienses, intentes lo que intentes, mañana será otro día igual. No importa quién haga camping, o cuántos palos se lleve por ello. Nada cambia. Nada sirve. Como siempre, nos (los) señalan y se ríen. Y mañana es igual que ayer o que hoy. Y te acostumbras. Y hasta te gusta. Sólo te acelera el pulso pensar que un día se acabará. No puedes mantenerte en pausa para siempre. Y si la invernación se alarga, sabes que volverás a la cueva de dónde una vez escapaste. Pero hasta eso, estando en pausa, deja de ser importante.
"Les daré un pronóstico para el invierno: será frío, oscuro y durará... el resto de sus vidas." (Atrapado en el tiempo)
domingo, 1 de mayo de 2011
Aquellos maravillosos años
Cuando te levantabas y no tenías más que pensar que en qué dibujos verías desayunando. No había que trabajar. O podías elegir trabajo. No explotaban las calderas. O no era cosa tuya. Para trasladarte, sólo necesitabas una mochila y muchas ganas. Nada daba miedo. La cerveza no sentaba como un trago de gasolina. El cine no costaba medio sueldo. No temblabas los primeros cinco días del mes pensando que puedes perder el piso por impago. Tu cabeza podía dar vueltas a temas trascendentales (o no tanto), en lugar de parecer una calculadora obsesiva que siempre suma de menos. Y un domingo en casa, era porque apetecía, no porque es lo único que te puedes permitir.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
