DIRECTOR Y GUIÓN: Rodrigo Corté
MÚSICA: Víctor Reyes
FOTOGRAFÍA: Xavi Giménez
REPARTO: Cillian Murphy, Sigourney Weaver, Robert De Niro, Elizabeth Olsen, Toby Jones, Joely Richardson, Leonardo Sbaraglia, Craig Roberts, Burn Gorman
SINOPSIS: "Una parapsicóloga y su ayudante intentan desacreditar a un vidente que ha recuperado el prestigio después de haber pasado treinta años sumido en el olvido; el problema consiste en que el cerebro casi siempre nos transmite una imagen distorsionada de la realidad"
Tras una tarde de noticias, que me dejan un sabor amargo, como colofón de un mes no demasiado agradable, decido ir al cine a olvidarme de todo durante un par de horas. A olvidarme de esta nueva yo, desconocida, que no recuerda cómo se sonríe, ni sabe cómo dejar de fruncir el ceño. Y lo consigo. Un continuo debate entre ciencia y pseudociencia, en el que plano a plano desprestigian cualquier fenómeno parapsicológico, mientras mi mente pide que no se pueda demostrar la falsedad. Trucos de luces y física elemental. Coordinación y prestidigitación. Y yo insistiendo en creer en fantasmas. En centros cerebrales cargados de energía que no sabemos utilizar. En la no existencia de explicaciones físicas para cualquier fenómeno. No esperéis una tremenda rigurosidad científica, ni complejos problemas. No deja de ser una película para todos los públicos. Pero me entran ganas de desempolvar los libros de parapsicología que mis padres tienen en el trastero, y recordar momentos inexplicables que otros querrán explicar cargados de fórmulas.
viernes, 20 de abril de 2012
El temor de un hombre sabio
“No hay hombre valiente que nunca haya caminado cien kilómetros. Si quieres saber quién eres, camina hasta que no haya nadie que sepa tu nombre. Viajar nos pone en nuestro sitio, nos enseña más que ningún maestro, es amargo como una medicina, cruel como un espejo. Un largo tramo de camino te enseñará más sobre ti mismo que cien años de silenciosa introspección.”
(El temor de un hombre sabio. Patrick Rothfuss)
(El temor de un hombre sabio. Patrick Rothfuss)
martes, 10 de abril de 2012
DIRECTOR: Paco Plaza
GUIÓN: Paco Plaza, Luís Berdejo
MÚSICA: Mikel Salas
FOTOGRAFÍA: Pablo Rosso
REPARTO: Leticia Dolera, Diego Martín, Mireia Ros, Ismael Martínez, Emilio Mencheta, Àlex Monner, Javier Botet, Ana Isabel Velásquez, Blai Llopis, Itziar Castro, Claire Baschet, Xavier Ruano, Borja Glez. Santaolalla
SINOPSIS: "Koldo y Clara están hechos el uno para el otro. Van a celebrar su enlace acompañados de sus seres queridos. Pero una negra sombra se cierne sobre ellos. En el día más feliz de sus vidas, el infierno va a desatarse."
Si todo hubiera ido según lo previsto la semana pasada (en mi mente cambiante), ahora debería hablar de “Mi hijo y yo”, preestreno que me perdí por no mirar bien el calendario, o “The artist”, esa peli tan bien valorada y que tan poco me motiva a moverme del sofá. En cambio, hablaré de un divertimento llamado REC3. Título que conserva como una etiqueta de calidad (si hacemos un esfuerzo por olvidar la 2), pero que se aleja de las originales.
Una primera mitad con el video de una boda. Tan real, que sólo falta “Paquito el chocolatero”. Los familiares entrañables, los molestos, los que se pasan con el vino, los colegas cerveceros... Y de repente, como si de “Abierto hasta el amanecer” se tratara, todo se altera. Los invitados cambian. Gritos, sangre, carreras, incomprensión. Y la lucha por lo imposible: la supervivencia.
Claro que eso sólo es en el banquete. En la sala de cine lo que se palpa es diversión. Acompañar a los que siguen vivos. Horrorizarte cuando caen en trampas. Pero sin dejar de reir. ¿Risa nerviosa? ¿Escandalizada? Quizás. Pero Leticia Dolera se convierte en una maravillosa super novia, a la que acompañas por pasadizos y rincones, y animas desde el asiento a seguir peleando. Porque tiene razón. Es su día. Y su película. Diego Martín, su marido, no se queda atrás, luchando contra los zombies con todo tipo de armamento, sacando muy buen provecho de los elementos decorativos del hotel. Si no puede mostrar la misma rabia y energía vital que ella, ha de acudir al “más vale maña...”
Paco Plaza monta una fiesta, pero a la vez controla los detalles. No deja nada suelto, aunque no por ello deje de divertirse. Hace películas para que la gente las disfrute viéndolas, tanto como parece que él disfruta rodándolas. Y con ésta, lo consigue.
GUIÓN: Paco Plaza, Luís Berdejo
MÚSICA: Mikel Salas
FOTOGRAFÍA: Pablo Rosso
REPARTO: Leticia Dolera, Diego Martín, Mireia Ros, Ismael Martínez, Emilio Mencheta, Àlex Monner, Javier Botet, Ana Isabel Velásquez, Blai Llopis, Itziar Castro, Claire Baschet, Xavier Ruano, Borja Glez. Santaolalla
SINOPSIS: "Koldo y Clara están hechos el uno para el otro. Van a celebrar su enlace acompañados de sus seres queridos. Pero una negra sombra se cierne sobre ellos. En el día más feliz de sus vidas, el infierno va a desatarse."
Si todo hubiera ido según lo previsto la semana pasada (en mi mente cambiante), ahora debería hablar de “Mi hijo y yo”, preestreno que me perdí por no mirar bien el calendario, o “The artist”, esa peli tan bien valorada y que tan poco me motiva a moverme del sofá. En cambio, hablaré de un divertimento llamado REC3. Título que conserva como una etiqueta de calidad (si hacemos un esfuerzo por olvidar la 2), pero que se aleja de las originales.
Una primera mitad con el video de una boda. Tan real, que sólo falta “Paquito el chocolatero”. Los familiares entrañables, los molestos, los que se pasan con el vino, los colegas cerveceros... Y de repente, como si de “Abierto hasta el amanecer” se tratara, todo se altera. Los invitados cambian. Gritos, sangre, carreras, incomprensión. Y la lucha por lo imposible: la supervivencia.
Claro que eso sólo es en el banquete. En la sala de cine lo que se palpa es diversión. Acompañar a los que siguen vivos. Horrorizarte cuando caen en trampas. Pero sin dejar de reir. ¿Risa nerviosa? ¿Escandalizada? Quizás. Pero Leticia Dolera se convierte en una maravillosa super novia, a la que acompañas por pasadizos y rincones, y animas desde el asiento a seguir peleando. Porque tiene razón. Es su día. Y su película. Diego Martín, su marido, no se queda atrás, luchando contra los zombies con todo tipo de armamento, sacando muy buen provecho de los elementos decorativos del hotel. Si no puede mostrar la misma rabia y energía vital que ella, ha de acudir al “más vale maña...”
Paco Plaza monta una fiesta, pero a la vez controla los detalles. No deja nada suelto, aunque no por ello deje de divertirse. Hace películas para que la gente las disfrute viéndolas, tanto como parece que él disfruta rodándolas. Y con ésta, lo consigue.
jueves, 29 de marzo de 2012
Carta a la Mayoría Absoluta
A vosotros, queridos votantes. A los que no dudasteis en moveros un día del sofá para ir a apoyar al sr. Rajoy. ¿De qué os quejáis ahora? ¿Estáis realmente sorprendidos? Personalmente, no creo que haya hecho por el momento nada que no se pudiera esperar.
Esta huelga de hoy me suena a la queja en un restaurante: “Oiga, yo he pedido langosta, y me han puesto una gamba”. ¿La diferencia? Vuestra gamba llevaba meses, años, expuesta en una pecera. Se veía claramente que por muy bien que se la alimentara, no iría a más. Y aún así la elegisteis.
Por eso, porque estamos en un país democrático, que hizo uso del poder del voto para elegir al sr. Rajoy, yo hoy le apoyo a él. Porque respeto la democracia y vuestra elección. Le elegisteis, aquí lo tenéis. Podéis salir a la calle para protestar (protestar porque actúe como se espera del PP, claro). Como se pidió no a la guerra. Como la huelga general del 2010. Como las manifestaciones de 11-M. Como todas las manifestaciones en España. Como una pérdida de tiempo. Pero no olvidéis que está dónde está porque vosotros lo pedisteis.
Vivo en país de gente que se queja de una reforma laboral, cuando lleva años aceptando sueldos de 800€ por hacer el trabajo de tres empleados. Que se marque un salario mínimo, y un fácil despido, no quiere decir que las empresas no puedan ofrecer más. Pero no tienen la necesidad, mientras haya gente que acepte sus condiciones basura. Se os olvida que existe la posibilidad de decir que no. Si lo hacemos diez, pasamos hambre. Si lo hubiéramos hecho todos, no estaríamos donde estamos.
Vivo en un país con gente que ha pagado 60 millones por pisos en las afueras. Que tienen un coche por cada miembro de la familia. Siempre los primeros en nuevas tecnologías. Y que ahora llora por no poder pagar una hipoteca. Mejor haber valorado anteriormente si era un precio razonable, y si el futuro estaba tan asegurado como para saber que se podría afrontar un gasto brutal durante 30 o 40 años.
Vivo en un país dónde la gente ha querido más, a cualquier precio. Trabajar para poder consumir aunque sea explotados. Tener un piso para sentirse propietarios al precio que sea, aunque este precio triplique el valor real del inmueble.
Vivo en un país dónde la gente vota a un partido, y luego se queja cuando éste es consecuente a la línea que hace años que sigue.
Hoy hay huelga general. Y porque esta mayoría absoluta no está de acuerdo con lo que han elegido, mi abu no ha podido ir a una revisión en el Valle Hebrón. Todos nos habíamos organizado para ir hoy, pero por los problemas obvios, le han cambiado la visita a mañana. Mala suerte, tendrá que ir sola. Lamentablemente, creo que ésta y otras molestias a la población serán el único resultado de esta huelga (Ojalá esté equivocada). A no ser que ya haya algo pactado de antemano que descubriremos la semana que viene. Quizás mañana. No en vano el sr. Rajoy se la esperaba desde antes de anunciar la reforma. Le hace quedar muy bien delante de Alemania. ¡Mira qué cómo nos ahoga y qué enfadados nos tiene! Good man. Hoy será un día dónde las pocas facilidades/servicios que nos quedan, serán anulados. La vida se para, y mañana será otro día.
Salid, protestad. Yo no iré. Si fuera una queja contra una dictadura, no lo dudaría. Pero yo asumo vuestra elección. Yo la respeto. Es una elección democrática. El pueblo habló. Y acataré las decisiones del sr. Rajoy, que con el poder que le habéis dado, está en su derecho de hacer lo que le dé la gana.
Salid. Protestad. Ojalá sirva para algo. Sobretodo por esa gente que no los votó y hoy estarán allí al pie del cañón. Pero los que os quejáis de vuestra gamba, tenéis cuatro años para planear qué menú queréis la próxima vez. Los que aceptáis trabajos basura, los que trabajáis por tres y cobráis por uno, los que tenéis pisos que costaron el triple de lo que valían. Vosotros tenéis la culpa de cómo va España. Somos un país que tenemos exactamente lo que nos merecemos. Ni más ni menos.
"A veces haces cosas que tienes que hacer, tomas decisiones y vives con ellas." (Adam)
Esta huelga de hoy me suena a la queja en un restaurante: “Oiga, yo he pedido langosta, y me han puesto una gamba”. ¿La diferencia? Vuestra gamba llevaba meses, años, expuesta en una pecera. Se veía claramente que por muy bien que se la alimentara, no iría a más. Y aún así la elegisteis.
Por eso, porque estamos en un país democrático, que hizo uso del poder del voto para elegir al sr. Rajoy, yo hoy le apoyo a él. Porque respeto la democracia y vuestra elección. Le elegisteis, aquí lo tenéis. Podéis salir a la calle para protestar (protestar porque actúe como se espera del PP, claro). Como se pidió no a la guerra. Como la huelga general del 2010. Como las manifestaciones de 11-M. Como todas las manifestaciones en España. Como una pérdida de tiempo. Pero no olvidéis que está dónde está porque vosotros lo pedisteis.
Vivo en país de gente que se queja de una reforma laboral, cuando lleva años aceptando sueldos de 800€ por hacer el trabajo de tres empleados. Que se marque un salario mínimo, y un fácil despido, no quiere decir que las empresas no puedan ofrecer más. Pero no tienen la necesidad, mientras haya gente que acepte sus condiciones basura. Se os olvida que existe la posibilidad de decir que no. Si lo hacemos diez, pasamos hambre. Si lo hubiéramos hecho todos, no estaríamos donde estamos.
Vivo en un país con gente que ha pagado 60 millones por pisos en las afueras. Que tienen un coche por cada miembro de la familia. Siempre los primeros en nuevas tecnologías. Y que ahora llora por no poder pagar una hipoteca. Mejor haber valorado anteriormente si era un precio razonable, y si el futuro estaba tan asegurado como para saber que se podría afrontar un gasto brutal durante 30 o 40 años.
Vivo en un país dónde la gente ha querido más, a cualquier precio. Trabajar para poder consumir aunque sea explotados. Tener un piso para sentirse propietarios al precio que sea, aunque este precio triplique el valor real del inmueble.
Vivo en un país dónde la gente vota a un partido, y luego se queja cuando éste es consecuente a la línea que hace años que sigue.
Hoy hay huelga general. Y porque esta mayoría absoluta no está de acuerdo con lo que han elegido, mi abu no ha podido ir a una revisión en el Valle Hebrón. Todos nos habíamos organizado para ir hoy, pero por los problemas obvios, le han cambiado la visita a mañana. Mala suerte, tendrá que ir sola. Lamentablemente, creo que ésta y otras molestias a la población serán el único resultado de esta huelga (Ojalá esté equivocada). A no ser que ya haya algo pactado de antemano que descubriremos la semana que viene. Quizás mañana. No en vano el sr. Rajoy se la esperaba desde antes de anunciar la reforma. Le hace quedar muy bien delante de Alemania. ¡Mira qué cómo nos ahoga y qué enfadados nos tiene! Good man. Hoy será un día dónde las pocas facilidades/servicios que nos quedan, serán anulados. La vida se para, y mañana será otro día.
Salid, protestad. Yo no iré. Si fuera una queja contra una dictadura, no lo dudaría. Pero yo asumo vuestra elección. Yo la respeto. Es una elección democrática. El pueblo habló. Y acataré las decisiones del sr. Rajoy, que con el poder que le habéis dado, está en su derecho de hacer lo que le dé la gana.
Salid. Protestad. Ojalá sirva para algo. Sobretodo por esa gente que no los votó y hoy estarán allí al pie del cañón. Pero los que os quejáis de vuestra gamba, tenéis cuatro años para planear qué menú queréis la próxima vez. Los que aceptáis trabajos basura, los que trabajáis por tres y cobráis por uno, los que tenéis pisos que costaron el triple de lo que valían. Vosotros tenéis la culpa de cómo va España. Somos un país que tenemos exactamente lo que nos merecemos. Ni más ni menos.
"A veces haces cosas que tienes que hacer, tomas decisiones y vives con ellas." (Adam)
miércoles, 28 de marzo de 2012
Res no tornarà a ser com abans
Dramaturgia y Dirección: Carol López
Reparto:
Dolo Beltrán
Andrés Herrera
Olalla Moreno
Andrew Tarbet
"Mi mente tiene un objetivo, sólo me interesa eso: el amor y la falta de amor." (John Cassavetes)
Una cama, un sofá, una mesa y una bañera nos sirven para hablar de una vida que podría ser la nuestra pero que no es la nuestra. Cuatro actores que parten de ellos mismos pero que no son ellos mismos, para encarnar a cuatro personajes con problemas que resuelven con otros problemas.
Un falso documental sobre dos parejas que se muestran tal y como son, con sus deseos y sus contradicciones.
Un hilo argumental para hablar de todo y de nada: de lo que queremos que pase y no pasa, de lo que no deseamos y llega, de los secretos que guardamos, del miedo de crecer y también, porque no, de alguna traición. (Carol López)
Tras casi un año sin ir al teatro, por temas económicos más que evidentes, en febrero retomé la costumbre. Goyo Gimenez, Pel davant i pel darrera (por tercera vez), Los Miserables... Y hoy, “Res no tornarà a ser com abans”.
Poco a poco con el cine me he ido soltando, y ya escribo mis pinitos (aunque nada que ver con las narraciones de tiempos atrás, cuando no tenía un saco de arena en vez de cerebro). Pero con el teatro no me acabo de animar. Es esta la obra que ha hecho que me entren ganas de escribir. Y ni siquiera exactamente sobre la obra en sí.
El teatro siempre ha sido mi arte preferido. Una admiración visceral hacia aquellas personas que se plantan delante de un montón de desconocidos, se ponen el traje de alguien diferente, y exponen las más hondas emociones ante todos. Emociones. Esto es lo que me dificulta escribir. Tras un año 2010 en que no hablaba de otra cosa, emociones por aquí, emociones por allí, y no era capaz de añadir un poquito de racionalidad a mi vida, llegó un 2011 en el que fui cerrando el grifo. Mi estómago se asentó, y la sangre volvió al cerebro. Pero se pasó, y al final toda se concentró en el órgano de pensar, pasando el corazón a ser una simple máquina de bombeo. Y ahora, ante esos artistas, esos actores, esas historias llenas de emociones, no puedo evitar sentirme rara. Hay un eco en mí de lo que sentía antes delante de un escenario. Un recuerdo lejano. Pero lejana me sitúo yo ante la obra. Mi cabeza va y viene. Mi corazón se asoma. Aunque puedo agradecer que siempre, todavía, me sacan una sonrisa cada vez que puedo ir.
He ido a ver esta obra por impulso. Y ha sido buena mi actual memoria de pez, para hacerme la velada realmente especial. Recordaba poco los motivos que me impulsaron a querer ir: un cartel colgado por los alrededores de mi trabajo. Algo de los actores que me llamó la atención. Una temática fácil, que buscara emociones conocidas, no demasiado dramáticas ni dolorosas. Que luchara contra mi eco. Pero no sabía mucho más. Y simplemente, porque lo había olvidado. Un impulso. Una oferta. 3 días antes de que acabe.
Entro en el Villarroel, y me embargan las dos primeras emociones: sorpresa y nostalgia. Sorpresa, la misma que siempre que entro, y me hace pensar “Qué pequeño! Lo recordaba más grande” Y es que grande se vuelve siempre que inician sus historias. Nostalgia, por el asiento vacío a mi lado. Perder a mi compañero de teatro después de tantos años. Sentirlo lejos. Sentirme apartada. Un vacío que está lleno de su recuerdo. El mismo vacío que ha dejado en mi vida. Pero ese es otro tema...
Siguen las sorpresas: Olalla Moreno. La echaba de menos. Dolo Beltrán (Pastora, con guitarra incluida), mostrándome una buena interpretación, y a la vez, yo me empapo de su presencia. Andrés Herrera y Andrew Tarbet... Me han hablado de ellos. Pero casi cinco años lejos de tv3 tiene sus pequeñas consecuencias culturales.
Y hasta aquí puedo escribir. Ya entraríamos a hablar de la historia. De la interpretación. Del montaje. De... Cosas de las que ya no recuerdo cómo se hablaba.
Puedo decir que la obra parece corta, pero suficiente para lo que quiere contar. Más, habría sido rellenar. Puedo decir que me he divertido. E incluso sorprendido con los giros, totalmente previsibles, pero que me han pillado yendo y viniendo, por lo que era una víctima fácil. Pero sobretodo, puedo decir que algo sí me he emocionado. Y que espero poder ir a muchas más obras, a buscar ese rincón en mi estómago que centrifugaba cada vez que un actor o una actriz salía a saludar.
Reparto:
Dolo Beltrán
Andrés Herrera
Olalla Moreno
Andrew Tarbet
"Mi mente tiene un objetivo, sólo me interesa eso: el amor y la falta de amor." (John Cassavetes)
Una cama, un sofá, una mesa y una bañera nos sirven para hablar de una vida que podría ser la nuestra pero que no es la nuestra. Cuatro actores que parten de ellos mismos pero que no son ellos mismos, para encarnar a cuatro personajes con problemas que resuelven con otros problemas.
Un falso documental sobre dos parejas que se muestran tal y como son, con sus deseos y sus contradicciones.
Un hilo argumental para hablar de todo y de nada: de lo que queremos que pase y no pasa, de lo que no deseamos y llega, de los secretos que guardamos, del miedo de crecer y también, porque no, de alguna traición. (Carol López)
Tras casi un año sin ir al teatro, por temas económicos más que evidentes, en febrero retomé la costumbre. Goyo Gimenez, Pel davant i pel darrera (por tercera vez), Los Miserables... Y hoy, “Res no tornarà a ser com abans”.
Poco a poco con el cine me he ido soltando, y ya escribo mis pinitos (aunque nada que ver con las narraciones de tiempos atrás, cuando no tenía un saco de arena en vez de cerebro). Pero con el teatro no me acabo de animar. Es esta la obra que ha hecho que me entren ganas de escribir. Y ni siquiera exactamente sobre la obra en sí.
El teatro siempre ha sido mi arte preferido. Una admiración visceral hacia aquellas personas que se plantan delante de un montón de desconocidos, se ponen el traje de alguien diferente, y exponen las más hondas emociones ante todos. Emociones. Esto es lo que me dificulta escribir. Tras un año 2010 en que no hablaba de otra cosa, emociones por aquí, emociones por allí, y no era capaz de añadir un poquito de racionalidad a mi vida, llegó un 2011 en el que fui cerrando el grifo. Mi estómago se asentó, y la sangre volvió al cerebro. Pero se pasó, y al final toda se concentró en el órgano de pensar, pasando el corazón a ser una simple máquina de bombeo. Y ahora, ante esos artistas, esos actores, esas historias llenas de emociones, no puedo evitar sentirme rara. Hay un eco en mí de lo que sentía antes delante de un escenario. Un recuerdo lejano. Pero lejana me sitúo yo ante la obra. Mi cabeza va y viene. Mi corazón se asoma. Aunque puedo agradecer que siempre, todavía, me sacan una sonrisa cada vez que puedo ir.
He ido a ver esta obra por impulso. Y ha sido buena mi actual memoria de pez, para hacerme la velada realmente especial. Recordaba poco los motivos que me impulsaron a querer ir: un cartel colgado por los alrededores de mi trabajo. Algo de los actores que me llamó la atención. Una temática fácil, que buscara emociones conocidas, no demasiado dramáticas ni dolorosas. Que luchara contra mi eco. Pero no sabía mucho más. Y simplemente, porque lo había olvidado. Un impulso. Una oferta. 3 días antes de que acabe.
Entro en el Villarroel, y me embargan las dos primeras emociones: sorpresa y nostalgia. Sorpresa, la misma que siempre que entro, y me hace pensar “Qué pequeño! Lo recordaba más grande” Y es que grande se vuelve siempre que inician sus historias. Nostalgia, por el asiento vacío a mi lado. Perder a mi compañero de teatro después de tantos años. Sentirlo lejos. Sentirme apartada. Un vacío que está lleno de su recuerdo. El mismo vacío que ha dejado en mi vida. Pero ese es otro tema...
Siguen las sorpresas: Olalla Moreno. La echaba de menos. Dolo Beltrán (Pastora, con guitarra incluida), mostrándome una buena interpretación, y a la vez, yo me empapo de su presencia. Andrés Herrera y Andrew Tarbet... Me han hablado de ellos. Pero casi cinco años lejos de tv3 tiene sus pequeñas consecuencias culturales.
Y hasta aquí puedo escribir. Ya entraríamos a hablar de la historia. De la interpretación. Del montaje. De... Cosas de las que ya no recuerdo cómo se hablaba.
Puedo decir que la obra parece corta, pero suficiente para lo que quiere contar. Más, habría sido rellenar. Puedo decir que me he divertido. E incluso sorprendido con los giros, totalmente previsibles, pero que me han pillado yendo y viniendo, por lo que era una víctima fácil. Pero sobretodo, puedo decir que algo sí me he emocionado. Y que espero poder ir a muchas más obras, a buscar ese rincón en mi estómago que centrifugaba cada vez que un actor o una actriz salía a saludar.
martes, 27 de marzo de 2012
Shame
Director: Steve McQueen
Guión: Steve McQueen, Abi Morgan
Música: Harry Escott
Reparto: Michael Fassbender, Carey Mulligan, James Badge Dale, Nicole Beharie, Jake Richard Siciliano, Hannah Ware, Alex Manette, Chris Miskiewicz, Jay Ferraro, Anna Rose Hopkins, Eric Miller
Sinopsis: "Brandon es un treintañero neoyorquino con serios problemas para controlar y disfrutar de su vida sexual. Se pasa el día viendo páginas pornográficas y manteniendo contactos con solteras de Manhattan."
Película que durante 99 minutos parece que va a ir a peor, a mostrar lo más sucio, lo más angustiante. Pero no. Te lleva a ese punto de tensión de “Ahora sí” pero no se atreve a cruzar el límite. No sé si por el riesgo de acabar siendo clasificada X o por una extraña moral que no pega con la idea del proyecto. O al menos, con la idea que tenía yo. Parece un cuento con moraleja. Etiqueta de perversiones actitudes comunes (supongo que más de las que al director le gustaría) en esta sociedad. Una sociedad donde el consumismo, el dinero y el “usar y tirar” mandan en casi todos los ámbitos. Y el sexo es uno de ellos, sin necesidad de tachar esta conducta como trastorno.
Pero vale la pena verla, aunque sea por la interpretación de Michael Fassbender y Carey Mulligan. A él no lo veía desde desde su joven “Magneto”. Un cambio de registro tan brutal, que tuve que tirar de wikipedia para ponerle filmografía a una cara que me sonaba. Un personaje angustiado, al que sus puntos más oscuros le han llevado a buscar la soledad absoluta. Y es que es mejor estar solo por decisión, a que vengan otros a hacerte sentir así. Ella, aunque hace tiempo que trabaja, totalmente desconocida para mí, encontrada no hace mucho en “Drive”, dónde me rendí ante ella. Una de las miradas más expresivas que he visto en años. Papeles de pocas palabras. Ella habla con los ojos, no hace falta más.
Guión: Steve McQueen, Abi Morgan
Música: Harry Escott
Reparto: Michael Fassbender, Carey Mulligan, James Badge Dale, Nicole Beharie, Jake Richard Siciliano, Hannah Ware, Alex Manette, Chris Miskiewicz, Jay Ferraro, Anna Rose Hopkins, Eric Miller
Sinopsis: "Brandon es un treintañero neoyorquino con serios problemas para controlar y disfrutar de su vida sexual. Se pasa el día viendo páginas pornográficas y manteniendo contactos con solteras de Manhattan."
Película que durante 99 minutos parece que va a ir a peor, a mostrar lo más sucio, lo más angustiante. Pero no. Te lleva a ese punto de tensión de “Ahora sí” pero no se atreve a cruzar el límite. No sé si por el riesgo de acabar siendo clasificada X o por una extraña moral que no pega con la idea del proyecto. O al menos, con la idea que tenía yo. Parece un cuento con moraleja. Etiqueta de perversiones actitudes comunes (supongo que más de las que al director le gustaría) en esta sociedad. Una sociedad donde el consumismo, el dinero y el “usar y tirar” mandan en casi todos los ámbitos. Y el sexo es uno de ellos, sin necesidad de tachar esta conducta como trastorno.
Pero vale la pena verla, aunque sea por la interpretación de Michael Fassbender y Carey Mulligan. A él no lo veía desde desde su joven “Magneto”. Un cambio de registro tan brutal, que tuve que tirar de wikipedia para ponerle filmografía a una cara que me sonaba. Un personaje angustiado, al que sus puntos más oscuros le han llevado a buscar la soledad absoluta. Y es que es mejor estar solo por decisión, a que vengan otros a hacerte sentir así. Ella, aunque hace tiempo que trabaja, totalmente desconocida para mí, encontrada no hace mucho en “Drive”, dónde me rendí ante ella. Una de las miradas más expresivas que he visto en años. Papeles de pocas palabras. Ella habla con los ojos, no hace falta más.
La invención de Hugo
Director: Martin Scorsese
Guión: John Logan (Libro: Brian Selznick)
Música: Howard Shore
Fotografía: Robert Richardson
Reparto: Asa Butterfield, Chloe Moretz, Ben Kingsley, Sacha Baron Cohen, Jude Law, Emily Mortimer, Michael Stuhlbarg, Ray Winstone, Christopher Lee, Richard Griffiths, Helen McCrory, Frances de la Tour
Sinopsis: "París, años 30. Hugo es un niño huérfano que vive escondido en una estación y se ocupa de arreglar relojes. Se verá envuelto en una misteriosa aventura cuando intente reparar un robot estropeado. Un día conoce a una chica que tiene la llave que podría resolver el misterio del robot."
El nombre de Scorsese a todos nos inspira algo. El terror del cabo del miedo. Los límites desaparecidos de la edad de la inocencia. El cara a cara con la locura de Shutter Island. Y podría seguir nombrando películas durante un buen rato. Películas que para bien o para mal, no pueden dejarnos indiferentes.
El otro día decía que no entendía el concepto “película perfecta”. Esta me lo ha parecido. Entrañable. Tierna, pero alejada de las ñoñerías. Te encoge el estómago y te tensa los músculos, para luego dejarte relajar, a un ritmo lento, soltando el aire, despacito. Y unas historias secundarias que te hacen sonreir, sin perder el hilo de la principal ni necesitar profundizar más en ellas. Visualmente es preciosa: la estación, las calles de París, los ojos de los protagonistas, las miradas. Movida por las críticas, la vi en 3D. Soy contraria a este sistema, que siempre me ha parecido un timo, una excusa para trabajar menos el guión y engañar al espectador con trucos de pretidigitación.Y evidentemente, recaudar más. Y no diré como en estas que es fundamental, imprescindible, pero Scorsese no ha descuidado la historia, y es algo que se agradece. Sí es verdad que no me molestó en exceso como en anteriores ocasiones. Un juego de ruedas y tuercas entre las que pasear acompañando al protagonista, que posiblemente, también se aprecié en dos dimensiones, pero que no hará que te arrepientas de haber pagado por las tres.Eso sí, sacrificando nuevamente la VOS por la doblada. No sé cómo se combinan subtitulos y 3D en la pantalla, y no arriesgué. Viendo el trailer, me arrepiento un poco. Todas las historias cambian si les cambias la voz.
“Los finales felices sólo existen en el cine”
Guión: John Logan (Libro: Brian Selznick)
Música: Howard Shore
Fotografía: Robert Richardson
Reparto: Asa Butterfield, Chloe Moretz, Ben Kingsley, Sacha Baron Cohen, Jude Law, Emily Mortimer, Michael Stuhlbarg, Ray Winstone, Christopher Lee, Richard Griffiths, Helen McCrory, Frances de la Tour
Sinopsis: "París, años 30. Hugo es un niño huérfano que vive escondido en una estación y se ocupa de arreglar relojes. Se verá envuelto en una misteriosa aventura cuando intente reparar un robot estropeado. Un día conoce a una chica que tiene la llave que podría resolver el misterio del robot."
El nombre de Scorsese a todos nos inspira algo. El terror del cabo del miedo. Los límites desaparecidos de la edad de la inocencia. El cara a cara con la locura de Shutter Island. Y podría seguir nombrando películas durante un buen rato. Películas que para bien o para mal, no pueden dejarnos indiferentes.
El otro día decía que no entendía el concepto “película perfecta”. Esta me lo ha parecido. Entrañable. Tierna, pero alejada de las ñoñerías. Te encoge el estómago y te tensa los músculos, para luego dejarte relajar, a un ritmo lento, soltando el aire, despacito. Y unas historias secundarias que te hacen sonreir, sin perder el hilo de la principal ni necesitar profundizar más en ellas. Visualmente es preciosa: la estación, las calles de París, los ojos de los protagonistas, las miradas. Movida por las críticas, la vi en 3D. Soy contraria a este sistema, que siempre me ha parecido un timo, una excusa para trabajar menos el guión y engañar al espectador con trucos de pretidigitación.Y evidentemente, recaudar más. Y no diré como en estas que es fundamental, imprescindible, pero Scorsese no ha descuidado la historia, y es algo que se agradece. Sí es verdad que no me molestó en exceso como en anteriores ocasiones. Un juego de ruedas y tuercas entre las que pasear acompañando al protagonista, que posiblemente, también se aprecié en dos dimensiones, pero que no hará que te arrepientas de haber pagado por las tres.Eso sí, sacrificando nuevamente la VOS por la doblada. No sé cómo se combinan subtitulos y 3D en la pantalla, y no arriesgué. Viendo el trailer, me arrepiento un poco. Todas las historias cambian si les cambias la voz.
“Los finales felices sólo existen en el cine”
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