No et necessito. Potser ja ho sabies. La novetat, és que jo ara també ho se...
miércoles, 31 de agosto de 2011
Historias del tren
Llego a la estación. Creo que voy con tiempo de sobra. Llegaré antes para ayudar con la mudanza. Pero en realidad cojo el tren de cada día. Ritmo caribeño. Camino por el andén. Un señor camina en dirección contraria, directo hacia mí. Me saltan las alarmas, pero no me subo al tren, provocando en encuentro. “¿Me compras un paquete de kleenex?” “No, lo siento” “Es que no soy un hombre. Soy una mujer. Soy transexual. Me llamo C.” “... Aps. Vaya. Pero no”. “¿Tan mal te van las cosas?¿Ni 20 céntimos?” “Fatal, me van”. “En fin... Me alegro que seas mujer” “Gracias...”
Y subo al tren, totalmente descolocada. Pienso en frases que me podrían haber dicho que me dejaran más helada. ¿“S., yo soy tu padre”? ¿”Teléfono, mi casa”? Pero o estoy poco inspirada, o demasiado sorprendida. Sólo me faltaba que me echaran en cara que debería ser feliz por no haber nacido con pene. Y eso que no le ha dado tiempo a decir que además gracias a Tampax puedo subir a los árboles, montar a caballo y hacer el pino. Pero le agradezco haberme arrancado una risa de buena mañana, y haber conseguido que el último viernes de prácticas empezara mejor de lo que pintaba.
“Sólo hay algo peor que un favor: un favor relacionado con dinero.” (Algo en común)
¿Y de qué os conocéis?
Hay preguntas difíciles de responder. Más si eres alguien que suele esquivar los interrogatorios. La otra noche me preguntaron de qué nos conocíamos. Tuve que pensarlo unos segundos. Y recuerdo el primer día. Una cinta en el pelo. Una sensación. “Sus amigos y una amiga eran amigos,y nos juntaron una noche de fiesta”. Y en una frase resumo una trayectoria con muchos cambios de sentido, que rozó callejones sin salida, pero no llegó a atascarse. Como pasar de los tonteos al sexo, al amor, al odio, a la necesidad, más sexo, y finalmente, a la amistad, y parece, estabilidad. Y pienso en otras personas. En las vueltas que me han llevado a tener l@s amig@s que tengo. El no verlo venir, o saberlo desde el minuto 0. Volver a los orígenes y contar con quién menos habría esperado la gente que pudiera hacerlo. Y no haber llamado todavía a los habituales de hace 6 años. Aunque un concierto nos puede juntar, y un cruce de miradas, como siempre, hace que nos entendamos y estallemos en carcajadas. Pero aún así.... Me puede costar recordar la primera vez que vi a alguien. Y me cuesta entender lo que me lleva a necesitarl@s cerca ahora. Pero es más difícil entender porque a algun@s l@s necesito lejos. Sobretodo para ell@s.
“Cuando conoces a gente por primera vez solo te fijas en las diferencias entre ellos y tú, pero con el tiempo empiezas a fijarte en las semejanzas. Supongo que es así como empiezan todas las amistades” (Kalifornia)
Prácticas
Este último mes he estado de prácticas en el Raval. La primera quincena, en un casal con niños de 9 a 10 años. La segunda, en el mismo centro, pero sólo horario de comedor.
Contra todo pronóstico, me lo he pasado genial trabajando con niños. Pero he querido matar al equipo (por llamarlo algo) de monitores. A uno en especial. Y me ha hecho dudar de mis capacidades de trabajar al mismo nivel. ¿Me he vuelto una marimandona? Pero con los días compruebo que no, que sólo doy órdenes a quien creo que se dedica a tomar las decisiones incorrectas. Siempre. Y con los días aprendo a dejar que las tome. Si la cosa no funciona, no es mi problema.
Y por fin llega la última semana. El horario de comedor es mortalmente aburrido. Una mezcla de chacha y vigilante. Sí, hay que hacerlo, pero la edad del voluntariado hace tiempo que se me pasó, y trabajar gratis no es lo que me toca. Ni hacer este curso, que en realidad se suele hacer a los 18 años, y que me abre puertas laborales que normalmente se dirigen a estudiantes. Y si entro en este camino, entro en sueldos que me permitirán llegar a final de mes, si no como demasiado y no me muevo del sofá en mi tiempo libre. Intento no pensar en ello. Intento no pensar en a dónde he llevado mi vida.
“No soy un completo inútil… Por lo menos sirvo de mal ejemplo.” (Les Luthiers)
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