lunes, 4 de enero de 2010

Especializados

Cuatro años de carrera. Cuatro años para master (dos). Van ocho años de estudio. Mi compañera de piso, otro tanto. ¿Para qué? Para levantarse un día y descubrir que no sólo no hay agua caliente, sino que no tenemos ni zorra de dónde puede estar el problema. Y ahí empieza la pesadilla. Estar a merced de un tipo al que por no quitar valor por su origen y nivel de estudios, no describiré en exceso. Llamarlo varias veces hasta que se digna a aparecer (7 horas tarde). Depender de que una amiga lo reciba, ya que la demora hace que a las dos nos pille trabajando. Diez minutos. 145€. Una semana de funcionamiento. Caldera muerta de nuevo.

¿Quién me mandó a mí estudiar una carrera, que a la larga, es prácticamente inservible? Incluso trabajando de lo mío, mis honorarios irían bastante por debajo de los de este tipo. Y si me equivoco, puedo asegurar que la consecuencia no sería una nueva factura...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tremendo dilema això de la caldera, ele estudis i la professió. Sempre he pensat que la gent que treballa en professions així no tenen xq tenir treballs més inestables, comencen a treballar abans, es casen abans, tenen nens abans, ho fan tot abans...els que estudiem, al cap i a la fi, allarguem l'adolescència de manera voluntària uns quants anys més (sense preocupar-nos en excés de diners,factures, nens...)...què és millor?

Mai se sap, un sempre desitja el que no té, oi!?