"Te echo de menos". Expresión que he escuchado con más o menos frecuencia a lo largo de mi vida.
Soy consciente de la primera vez que para mí representó un verdadero problema. Tenía 22 años. Era verano. Me iba a ir una semana o dos de vacaciones, y en una noche de fiesta, antes del viaje, C., ocmpañero de la universidad, me preguntó: "Me echarás de menos?". "No", respondí, totalmente sincera. Si le hubieramos hecho una foto en ese momento, habríamos visto el proceso de ruptura de su corazón. Tuve que explicarle que iba a pasar unos maravillosos días en la playa, con amigas, ligando con guiris, y no acordándome ni de dónde estaba mi casa. Añadí (para suavizar las cosas) que era más normal que los que echaran de menos fueran los que se quedaban donde siempre, porque notaban el hueco dejado por la persona. Paparruchas. ¡2 semanas de mierda!
Hoy, a mis 29, sigue pareciéndome una frase sobrevalorada. Y un sentimiento que la gente utiliza por aburrimiento. Se aburren de sí mismos, y echan de menos a quien antes los distraía de sus miserables existencias.
Me acaban de despedir. Hay gente que me echa de menos. Salgo poco de casa, o mejor dicho, siempre salgo con los mismos, por lo que algunas personas opinan que me ven poco y me echan de menos. Hablo poco con los de mi tierra. Mentira. Hablo con los que me apetece. Otros, notan la falta de noticias, y me echan de menos.
Y a mí me cuesta gestionar esas muestras de cariño, porque no sé cómo explicar que no es un sentimiento mútuo, que si ves que alguien te esquiva, puedes echarlo de menos, pero es patético hacérselo saber en busca de un cambio en su vida que lo oriente a servirte. No. No sé cómo decirles que yo no los echo de menos. Que no tengo necesidad. Que si quisiera saber de ellos, les daría señales de vida.
Entonces... ¿Yo no echo nunca de menos? Claro que sí. Tengo esas tres o cuatro personillas por el mundo que hacen que mi vida sea menos miserable, y lo noto cuando no tengo contacto frecuente. ¿Se lo digo? A veces... Pero sigue sin parecerme una expresión que puedas tener continuamente en la boca como un "Buenos días". Es como los abrazos. Su abuso, hace que pierdan lo que tiene de especial.
jueves, 21 de enero de 2010
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