Somos una panda de quejicas. Yo la primera. Todos tenemos algo que no nos gusta. Creemos que algunas cosas podrían ir mejor. Pero ¿y qué pasa cuando pensamos que todas las cosas podrían (No. Deberían) ir mejor? Se desencadena algo como:
“Para qué me voy a levantar. No tengo nada que hacer. Lo puedo hacer mañana. Para lo que me pagan. Para lo que no me pagan. Para lo que me exigen. Para lo que no me exigen. Podría buscarme un hobby. Pero todos cuestan dinero. No puedo gastar. Eso también implica no salir, no viajar. Puedo pasear. Puedo pasear acompañad@. ¿Por quién? ¿Quién me aguantará, si no hago más que quejarme? Aunque tengo motivos. Lo raro sería que no me quejara. No me creo que ese/a esté peor que yo. Nadie está peor que yo. Pero no lo entienden. Desde fuera es muy fácil juzgar. Mejor sigo en la cama. Para qué me voy a levantar. No tengo nada que hacer. Lo puedo hacer mañana. Para lo que me pagan. Para lo que no me pagan. Para lo que me exigen. Para lo que no me exigen. ¿Contestó al mensaje? Claro que no. Porqué lo iba a contestar. No le resulto interesante. Es que no lo soy. ¿Qué voy a ofrecer? ¿Ha contestado ya? No. Mejor lo controlo cada 15 minutos. ¡Se conectó! (qué grandes las redes sociales). ¿Me ha contestado ya? No. Ahora no lo entiendo. Entonces tenía yo razón. No soy interesante. Seguro que otr@ le está aportando mucho más. Si no porqué no me iba a responder. Canso a cualquiera. A mí la primera. Pero yo antes no era así. Que conteste cuando quiera! ¿Desde cuándo es una obligación? ¿Desde cuándo me preocupa? ¿Quién soy para exigir? ¿Me ha contestado ya? No. Pues no me importa. Hasta aquí hemos llegado. Es como X. No lo quiero volver a ver. Quizás con el tiempo se calmen las cosas y no me importe tomar un café. ¿Me ha contestado ya? No. No sé cuántas veces he mirado. Yo no era así. Hasta X. Está claro, la culpa es suya. Llevo así cinco años. Me cambió. Me volvió una neurótica. Yo no era así. ¿Me ha contestado ya? Mejor sigo durmiendo. Para qué me voy a levantar. No tengo nada que hacer. Lo puedo hacer mañana. Para lo que me pagan. Para lo que no me pagan. Para lo que me exigen. Para lo que no me exigen. Tendría que moverme. Hacer algo. Algo gratis. Hablar con alguien. Ver gente. ¿Y mi gente? Si a est@s no los reconozco. Y a otr@s los echo tanto de menos... Pero no están aquí. Puedo ir a ver a mis padres. A saber qué me cuentan. Volveré a la adolescencia. A dejarme cuidar. Es a lo máximo que puedo aspirar. Una jornada de 15horas, que me dé para el cine. Si el cine deja de subir los precios. Ni al cine puedo ir. Para qué me voy a levantar. No tengo nada que hacer. Lo puedo hacer mañana. Para lo que me pagan. Para lo que no me pagan. Para lo que me exigen. Para lo que no me exigen. A ver que echan en la tele. Crisis. Como si no lo notáramos. Y esos que levantan hoy las manos, empujan con energía los votos hacia la derecha. Ellos nos salvarán la vida. Ah, no, que somos la clase baja. Se la salvarán a otros. Pero eso está bien. Para ellos. Para qué me voy a levantar.”
"Los depresivos no quieren ser felices, quieren ser infelices para confirmar su
depresión. Si son felices,no están deprimidos y tienen que salir al mundo a vivir,
lo cual puede ser deprimente." (Closer)
miércoles, 19 de octubre de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario