Dramaturgia y Dirección: Carol López
Reparto:
Dolo Beltrán
Andrés Herrera
Olalla Moreno
Andrew Tarbet
"Mi mente tiene un objetivo, sólo me interesa eso: el amor y la falta de amor." (John Cassavetes)
Una cama, un sofá, una mesa y una bañera nos sirven para hablar de una vida que podría ser la nuestra pero que no es la nuestra. Cuatro actores que parten de ellos mismos pero que no son ellos mismos, para encarnar a cuatro personajes con problemas que resuelven con otros problemas.
Un falso documental sobre dos parejas que se muestran tal y como son, con sus deseos y sus contradicciones.
Un hilo argumental para hablar de todo y de nada: de lo que queremos que pase y no pasa, de lo que no deseamos y llega, de los secretos que guardamos, del miedo de crecer y también, porque no, de alguna traición. (Carol López)
Tras casi un año sin ir al teatro, por temas económicos más que evidentes, en febrero retomé la costumbre. Goyo Gimenez, Pel davant i pel darrera (por tercera vez), Los Miserables... Y hoy, “Res no tornarà a ser com abans”.
Poco a poco con el cine me he ido soltando, y ya escribo mis pinitos (aunque nada que ver con las narraciones de tiempos atrás, cuando no tenía un saco de arena en vez de cerebro). Pero con el teatro no me acabo de animar. Es esta la obra que ha hecho que me entren ganas de escribir. Y ni siquiera exactamente sobre la obra en sí.
El teatro siempre ha sido mi arte preferido. Una admiración visceral hacia aquellas personas que se plantan delante de un montón de desconocidos, se ponen el traje de alguien diferente, y exponen las más hondas emociones ante todos. Emociones. Esto es lo que me dificulta escribir. Tras un año 2010 en que no hablaba de otra cosa, emociones por aquí, emociones por allí, y no era capaz de añadir un poquito de racionalidad a mi vida, llegó un 2011 en el que fui cerrando el grifo. Mi estómago se asentó, y la sangre volvió al cerebro. Pero se pasó, y al final toda se concentró en el órgano de pensar, pasando el corazón a ser una simple máquina de bombeo. Y ahora, ante esos artistas, esos actores, esas historias llenas de emociones, no puedo evitar sentirme rara. Hay un eco en mí de lo que sentía antes delante de un escenario. Un recuerdo lejano. Pero lejana me sitúo yo ante la obra. Mi cabeza va y viene. Mi corazón se asoma. Aunque puedo agradecer que siempre, todavía, me sacan una sonrisa cada vez que puedo ir.
He ido a ver esta obra por impulso. Y ha sido buena mi actual memoria de pez, para hacerme la velada realmente especial. Recordaba poco los motivos que me impulsaron a querer ir: un cartel colgado por los alrededores de mi trabajo. Algo de los actores que me llamó la atención. Una temática fácil, que buscara emociones conocidas, no demasiado dramáticas ni dolorosas. Que luchara contra mi eco. Pero no sabía mucho más. Y simplemente, porque lo había olvidado. Un impulso. Una oferta. 3 días antes de que acabe.
Entro en el Villarroel, y me embargan las dos primeras emociones: sorpresa y nostalgia. Sorpresa, la misma que siempre que entro, y me hace pensar “Qué pequeño! Lo recordaba más grande” Y es que grande se vuelve siempre que inician sus historias. Nostalgia, por el asiento vacío a mi lado. Perder a mi compañero de teatro después de tantos años. Sentirlo lejos. Sentirme apartada. Un vacío que está lleno de su recuerdo. El mismo vacío que ha dejado en mi vida. Pero ese es otro tema...
Siguen las sorpresas: Olalla Moreno. La echaba de menos. Dolo Beltrán (Pastora, con guitarra incluida), mostrándome una buena interpretación, y a la vez, yo me empapo de su presencia. Andrés Herrera y Andrew Tarbet... Me han hablado de ellos. Pero casi cinco años lejos de tv3 tiene sus pequeñas consecuencias culturales.
Y hasta aquí puedo escribir. Ya entraríamos a hablar de la historia. De la interpretación. Del montaje. De... Cosas de las que ya no recuerdo cómo se hablaba.
Puedo decir que la obra parece corta, pero suficiente para lo que quiere contar. Más, habría sido rellenar. Puedo decir que me he divertido. E incluso sorprendido con los giros, totalmente previsibles, pero que me han pillado yendo y viniendo, por lo que era una víctima fácil. Pero sobretodo, puedo decir que algo sí me he emocionado. Y que espero poder ir a muchas más obras, a buscar ese rincón en mi estómago que centrifugaba cada vez que un actor o una actriz salía a saludar.
miércoles, 28 de marzo de 2012
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1 comentario:
Sil, me ha encantado. Podría adornar mucho más el comentario, pero...simplemente me ha encantado.
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