miércoles, 1 de junio de 2011

Piratas del Caribe en Mareas Misteriosas (és a dir, IV)

Más de lo mismo. Han descubierto una fórmula que funciona, y la utilizarán, quizás hasta la saciedad. Ya no se molestan en añadir una introducción. Desarrollo desde el minuto uno. Acción tras acción, perdiendo matices de los personajes. Ya sabes quién es cada uno, y no hace falta que demuestren nada más allá de un buen estado físico. Y aun así, estoy casi segura que también veré la quinta parte. Porque me encanta Johnny Depp, incluso en castellano. Y me encanta Jack Sparrow (aunque ya nunca sorprenda), y las sensaciones que me produjo la primera película, sin duda la mejor de la saga, nunca más replicadas. No puedo decir lo mismo de Penélope Cruz. Normalmente, como en este caso, sólo me transmite hastío hasta la muerte. Ninguna emoción. Pase lo que pase, me aburre. Dos excepciones: “Volver” y “Vicky Cristina Barcelona”. Del resto de las películas donde sale, la recortaría sin ningún tipo de remordimiento. Es una chica que si te fijas, se ve a través de su piel la orchata circulando. Como la de la mayoría de “exportadas” a Hollywood, que necesitarían un chute urgente de sal. Sólo aptas para hipertensos.
¿Recomen dar esta pelicula? No necesariamente. Sé por qué la veo yo, pero a estas alturas, no pasa de un buen entretenimiento para un viaje en autocar.

Y sí, en castellano. La idea era verla en VOS en Bcn, pero no me he visto capaz de cuadrar horarios ni economía. No me suponía tampoco demasiado problema. Sigo a Johnny Depp desde “Pesadilla en Elm Street”, y no me resulta extraño escucharle con otra voz. Y en ella me rechina cualquier sonido, aunque en este caso es bastante espeluznante y no te acostumbras en las dos horas que dura la película.
Un real handicap de los cines en versión doblada (nunca me lo he encontrado en un cine de VOS, salvo quizás, los domingos por la tarde): día del espectador; familias con niños, y abuelos que son peor educados que los chavales, y que no entienden que si quieren comentar la película, tienen que verla en su sofá. Tener que cambiar de asiento con la película ya empezada es algo que me molesta. Y más si el motivo es no girarme y decir cuatro verdades a los viejos, por no ser acusada de mal educada y faltona. Y salir con la rabia de ser consciente que además parecen tener buena salud, así que ni un “pa cuatro días que les quedan” me puede consolar.

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