Un profe de Vilafranca que use los términos “pilila” y “tita”.
Un compañero de clase que no sólo reniegue de la ducha, si no que se siente delante del aire, para poder extender bien el olor, y en menos de diez minutos todos con la sensación de estar en un gimnasio.
Una compañera que no sepa disimular la idiotez cuatro horas seguidas. Que escriba “Pedogogía” y “WallDisnei”. Que crea que los Ulelés existen. Que no entienda frases de más de tres palabras (siempre que no incluyan un concepto abstracto). En ningún idioma. Que cuando haces la repartición del trabajo grupal, listo para pasar a ordenador, pregunte “exactamente de qué va?” Y sobretodo, prueba irrefutable de su estupidez: pretenda que yo le siga una conversación.
Unos trenes que no funcionan desde primera hora de la mañana. Avería de más de 3 horas. Bueno, esto sí tiene precio: me he gastado 93€ en un abono de transporte, para quedarme en casa escribiendo. Esto antes lo hacía gratis...
“No tenéis ninguna posibilidad pero... contáis con mi simpatía.” (Alien. El octavo pasajero)
jueves, 21 de julio de 2011
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