Esta semana he recibido el mail de un amigo que me ha dado bastante que pensar. A pesar de empezar hablando de la mala época que nos está tocando vivir, da un giro inesperado a la conversación para pasar a hablar a la muerte de los sueños. ¿Nos hemos estancado por dificultad o por pereza? ¿Realmente han matado nuestros sueños, o somos nosotros los que los hemos dejado morir?
Entramos en el círculo vicioso de aceptar un trabajo típico de nuestra sociedad, rutinario, que nos exige no pensar demasiado, nos mecaniza, nos agota... Pero nos da dinero. Aunque sea lo justo para pagar el alquiler y un par de cañas. Pensamos que es algo temporal, pero por algún motivo la situación nos va enganchando. El miedo a arriesgar es sustituido por la pereza y la falta de energía, que ahorramos para cumplir con nuestras obligaciones al día siguiente, que nos anulan un poquito más.
No somos conscientes del momento en que dejamos de soñar. ¿Es eso ser práctico? ¿Realista? ¿Madurar? Y lo peor es que puede llegar el momento en el que además dejemos de vivir. Un día al levantarte, no sabes cuándo hiciste un plan que te ilusionara por última vez, empezaste un proyecto que te motivara, o dedicaste un rato a leer, escribir, o cualquier otra actividad con la que anteriormente te sentías pleno. Y si te planteas cambiar la situación, descubres que estás totalmente paralizado. Todo son excusas: el dinero, el tiempo, el riesgo, la edad...
¿Es verdad que hay un momento en la vida para arriesgarse, y si no se te pasa el arroz y quedas condenado a encefalograma plano? ¿Durante cuánto tiempo puedes mantenerte pensando que no es el momento, pero que quizás el próximo año... ? Mañana se acaba el 2011. No tengo ninguna novedad que vaya más allá de la pura supervivencia. Ningún logro personal del que me pueda sentir orgullosa. No he corrido riesgos. He apostado sobre seguro. No sé si he sido cobarde o madura. Si estoy donde estoy porque hay crisis o porque no me he atrevido a probar cosas diferentes. Sigo pagando mi alquiler, viendo la tv por la noche, y pensando en poco más que qué comeré al día siguiente. No sé, quizás en el 2012...
"Estar loco no es estar deshecho ni albergar un oscuro secreto. Es ser como tú o como yo, pero amplificado. Si alguna vez has dicho una mentira, y te ha gustado, o si has deseado poder ser un crío para siempre." (Inocencia interrumpida)
viernes, 30 de diciembre de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario