sábado, 3 de marzo de 2012

Música (y otra serie de alteradores del ánimo)

Trabajar 10 horas. Una cena rápida y a la sala. Música en directo. Se me eriza la piel. De pronto soy consciente que hacía un año que no iba a un concierto. La sangre parece recorrer más rápido mis venas. Y salen ellos. Y lo bordan. Primero me encantan, pero el estómago se queja. Algo no va bien. Todo va demasiado bien. Esa alegría es ficticia. Llega acompañada de recuerdos. Y se convierte en una añoranza salvaje. En pensar que ellos al día siguiente cogerán el coche camino de Madrid, hasta vuestro lado, y yo, de nuevo, me quedaré aquí sintiéndome olvidada e implantada en un sitio que no es el mío. Y me vuelvo a sentir lejos de casa.

El primer impulso es correr a esconderme. Salir de ahí. Dejar de torturarme. Pero cambio la huída por cerveza. Mucha. Demasiada. Y de nuevo pierdo el norte. No puedo dejar de beber. Intento tapar los huecos con espuma y alcohol. Pierdo la capacidad de autorregularme. Y acordándome de casa me activo. Me río, hablo con cualquiera, me muevo sola, a mis anchas. Lo he echado de menos. Pero por otro lado me olvido de la persona con la que he ido. No me preocupo de cómo se lo pasa, de si también está socializando, o si simplemente espera a que yo frene. Pero yo estoy muy ocupada intentando olvidar y recordar a la vez. Y el líquido se concentra en mí y se convierte en llanto. Llanto guardado. Llanto acumulado. Llanto escondido. Y el domingo, llanto descontrolado. Y, de manera injusta para los demás, sólo existo yo.

Y al día siguiente las consecuencias. Recriminaciones. Defensas. Ataques. Veneno. Remordimientos. Tristeza. Y claro, resaca. Perder un día en la cama, revolcándome en mi pena, en el amargor que deja una discusión. En el miedo de la cuenta atrás. En no soportar el hacer pasarlo mal a alguien que me importa tanto. En lo absurdo de pensar en lo que tenía y no disfrutar lo que tengo ni cuidarlo lo suficiente. En definitiva, revolcándome en lo que soy. Yo.

“Si te centras en lo que dejas atrás, no podrás ver lo que tienes delante” (Ratatouille)

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